News Report

Agosto. 10ºC. 3:14 AM. 3º52’ – 74º32’. Humedad: 93%

Típicas lloviznas orográficas. Suena una rana de cristal entre el garabateo del sotobosque. Tres martejas, siempre silenciosas, se asoman desde lo alto. Indicios de luz, puede verse la neblina tropical, quieta, pesada, que juega a esconder las palmeras. Miles de goteos desde los líquenes. Agua.

-Los impedimentos de Juan

Juan decidió a las 11:42 AM ir a regar el árbol de caucho. El mismo caucho endemoniado de Rivera. La matera donde se sembró debe pesar 50 kgs, el árbol ha crecido y amenaza con romper el techo, el suelo, poseer toda la casa. Juan lo poda ocasionalmente, pero sigue creciendo. Él dice “ninguno de los dos tiene permitido crecer aquí”

-La descomposición de T.

T. siempre que menciona a M. se descompone. Todos sabemos que T. es un alma en pena porque murió junto a M., allá cayó, incluso se tumbó los dientes, dio un brinco ridículo con su cuerpo flaco y cubierto de vello. Luego todos lanzamos gladiolos al hueco de tierra, ahora T. huele flores y se aparece a la hora del desayuno o el primer café del día. Se aparece T. e inicia su descomposición floral en el comedor, las puertas, las sillas, cuando saluda a los vecinos o se sienta en las escaleras y abre sus ojos verdes.

-Canturreos al mediodía

Un hombre canta mientras muele maíz:

“Y recorro el camino reconozco al mendigo siento que vive en mí como el sol sobre el trigo … y yo camino y no termino …y yo camino y no termino … Seré yo así … o es que el camino no tiene fin”

-Le regaló una mermelada

Después de esquivar la muerte varias veces, al final no tuvo más opción que huir de aquel lugar. Una mañana mataron a su perro de dos disparos y se lo entregaron junto a una corona funeraria que llevaba su nombre “TS. G. J.”, podía leerse la fecha del siguiente día. Enterró al perro con la cabeza en dirección al oriente para que vea por la eternidad el amanecer, deshizo en un ataque de rabia la corona funeraria y esparció las flores, hizo una maleta, dejó un par de zapatos viejos y preparó una sopa insípida. Planeaba llegar a la casa de su hermana con historias violentas y una mermelada de Corozo que compró por el camino.

-Paseos de perros

Un hombre recorre el vecindario junto a ocho perros, ninguno es de él. El paseador de perros los lleva por los cinco parques diferentes, hay un parque con dos canchas de basketball, ahí corren todos, uno detrás del otro. En otro parque todo es hierba y florecillas amarillas y blancas, ahí se acuestan con la panza hacia arriba. El paseador está panza arriba mientras escucha en su teléfono el discurso del nuevo presidente.

-El panadero no come pan

El panadero no volvió a encender la T.V, siempre estuvo encendida, a cualquier hora. Todos los presentimientos apuntan a que siente rabia. Entonces, cuando se llega a la panadería únicamente se escucha el horno gigante, hay un leve brillo naranja al fondo de la habitación y él está cubierto de harina con su traje blanco. El panadero no come pan, se le ha visto comiendo arroz con lentejas a las 3 de la tarde, un día comió pollo con arroz, y hace pocos días comió papas fritas con ensalada de colores. El panadero trae su comida desde casa, llega a las 4 de la madrugada con una de sus hijas, ella sostiene las loncheras de ambos mientras él quita varios candados de diferentes tamaños e intenta adivinar las llaves correspondientes.

-Atención: está nevando

Decidí enviar este mensaje por este medio, aunque no sé las razones. Hoy olí una mancha de granadilla en un suéter sucio, cuando giré mi cabeza observé por la ventana que estaba nevando. Esas pequeñas montañas son blancas desde hace tres días. Está nevando, mi dulce amor.

-Amores magdalenenses

F. cruza a nado el río magdalena. Está enamorado del color café de las maderas que arrastra la corriente. Está enamorado del sonido del río en la noche calurosa, pero también ama el sonido monstruoso y apocalíptico en los meses lluviosos. F. puede pescar con las manos, sin embargo él prefiere dormir entre iguanas a la orilla o soñar que es un pez, alguna bestia de agua dulce.

-Se decreta el silencio

J. lleva todo el día escuchando jazz de ascensor. Ese jazz que crearon para reproducir en bucle a través de una bocina barata y diminuta en los restaurantes pretenciosos, los comercios elegantes, y por supuesto, los ascensores. La radio ahora solo emite jazz de ascensor, y por lo tanto, J. se siente en un ascensor a la merced de quien entre y salga porque no ha encontrado el botón de su piso. J. pregunta qué pasó con su programa acerca de la siembra de café, o aquel otro donde los costeños llamaban y pedían los vallenatos más tristes nunca antes escuchados. Nadie responde. J. decide decretar el silencio.

-Voraces incendios

Todo arde. Voraces incendios consumen el mundo. Los pájaros caen, llueven, cubiertos de remolinos de fuego. Los pequeños bichos buscan hundirse en la tierra que hierve. Las cosechas de los próximos meses ya no existen. ¿Qué harán las criaturas perseguidas por el fuego?

-Informe preliminar

No reconozco a mis hermanas y hermanos ¿seré yo la desconocida, la de otro cuerpo, otros ojos?

Comí pan viejo. El vecino usa hoy un pantalón rojo.